La oposición venezolana está preparando "milimétricamente" una gran marcha hacia la sede del gobierno con el fin de forzar la salida de Hugo Chávez de la Presidencia, indicó ayer Enrique Mendoza, uno de sus portavoces.
La marcha hacia el palacio de Miraflores, sede de la presidencia, estaría precedida por la llamada "toma de Caracas", en la que la alianza opositora Coordinadora Democrática trataría de concentrar a todos sus simpatizantes, incluso a los del interior del país.
Mendoza no reveló en declaraciones a emisoras locales la fecha de esa concentración "por razones estratégicas". El vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, consideró "suicida" la pretensión de los opositores de ir hasta Miraflores, zona que se aprestan a ocupar los simpatizantes del oficialismo cada vez que la oposición pretende llegar allí.
Por su parte, los ejecutivos petroleros rebeldes reafirmaron que mantendrán la huelga petrolera que mantienen desde inicios de diciembre hasta que Chávez "renuncie o acepte las elecciones". "Los trabajadores petroleros nos mantendremos incansables en nuestra lucha hasta que renuncie o acepte llamar a elecciones (el presidente Chávez)", ratificó Juan Fernández, líder de los gerentes rebeldes de la estatal Petróleos de Venezuela.