Dirigentes de partidos de la oposición al presidente venezolano, Hugo Chávez, rechazaron lo que calificaron de “arremetida judicial” contra policías, militares y políticos, y algunos pidieron “que el pueblo reaccione”.
Esa “arremetida” avanzó entre otros hechos, con los 30 años de cárcel a los que fueron condenados jefes policiales acusados de varias de las 19 muertes registradas en el golpe de Estado de 2002 contra Chávez, manifestaron los opositores en diferentes actos.
Asimismo, con la detención del ex ministro de Defensa general Raúl Baduel y la petición de cárcel para el ex candidato presidencial y actual alcalde de la ciudad occidental de Maracaibo, Manuel Rosales.
Se trata de un “plan” de Chávez “para aniquilar a la disidencia” y “es el pueblo burlado el que tiene que reaccionar”, declaró a los periodistas Luis Planas, presidente del partido democristiano COPEI.
Luis Carlos Solórzano, secretario general de la misma formación política, expresó, que “de manera abierta e ilegal” Chávez “actúa para perseguir, atropellar y pisotear a quienes disienten de su régimen”.