Los principales portavoces de los grupos convocantes coincidieron en que es "prioritario" para la oposición formar un frente único que encare a las fuerzas oficialistas y tenga opción de ser una alternativa de poder.
La marcha comenzó en el este de Caracas, donde se concentran la mayoría de las urbanizaciones de clase media y alta de la ciudad, y finalizó en la avenida Libertador frente a una tarima que exhibía el lema: "Unidos para salvar la democracia".
Esta es la primera acción de la oposición en el 2006, y fue convocada por todos sus componentes, desde los partidos "tradicionales" a grupos de extrema derecha e izquierda, pasando por sindicatos, asociaciones civiles y organizaciones no gubernamentales antichavistas, hasta un número cercano a las sesenta.
La marcha fue la más concurrida de las organizadas por los adversarios de Chávez desde 2003, aunque estuvo lejos de alcanzar las gigantescas dimensiones de las que recorrieron la capital venezolana antes del golpe de Estado de abril de 2002.
Henry Ramos, secretario general de Acción Democrática (AD), el principal partido opositor, dijo que es "imprescindible" difundir un "mensaje unitario" y criticó a dirigentes opositores que quieren presentar su candidatura a las elecciones presidenciales de diciembre de 2006 porque "dividen en vez de unir".
Seguidores de ese partido socialdemócrata, mostraron pancartas afirmando que no han desaparecido del escenario político y corearon "AD está en la calle, AD no tiene miedo".
La marcha, en la que no se registraron incidentes, estuvo "protegida" por unos 2, 000 policías, además de contar con la presencia de bomberos, ambulancias y equipos de primeros auxilios.
Antonio Ledezma, ex alcalde de Caracas y dirigente del Comando Nacional por la Resistencia (CNR), coincidió con Ramos en que la mejor manera de conmemorar el 23 de enero es lograr que la oposición disponga de "un liderazgo unido" y actúe en bloque frente al chavismo.
En términos similares se pronunció el ex ministro de Defensa y ex embajador en España general Raúl Salazar, quien añadió que la marcha marca el "renacer de la oposición".
Los constantes y coincidentes llamados a la unión se explican porque, tras siete años de oposición, sus líderes no han logrado elaborar un programa de gobierno diferente al oficial y sólo han mostrado acuerdo en que "hay que sacar a Chávez de la presidencia", sin definir cómo.
Algunos participantes llevaban retratos del cardenal Rosalio Castillo, enemigo declarado del gobierno, mientras que las pancartas que identificaban a los diferentes grupos se referían principalmente a denunciar la corrupción oficial y a exaltar la libertad y la democracia.
El oficialismo, por su parte, conmemora el aniversario de la caída de Pérez Jiménez con un festival de música y baile en la céntrica y amplia avenida Bolívar, que comienza hoy y terminará la tarde de hoy.
En ese festival, bautizado como el "Festival de la Democracia Revolucionaria", actuarán, según los organizadores, 120 artistas y grupos musicales entre los que figuran el salsero puertorriqueño Jerry Rivera y el merenguero dominicano Wilfrido Vargas.
Los artistas serán distribuidos en cinco tarimas en las que se combinarán la música latina con la folclórica venezolana, el rock y todas las variantes que puedan reunirse en torno al concepto de "música actual".
Este festival es considerado como un preludio del VI Foro Social Mundial.
Pidiendo reivindicaciones conocidas, como ``libertad a los presos políticos"", "democracia"", y manifestando apoyo al cardenal Rosalio Castillo Lara, que recientemente intercambió acusaciones públicas con el presidente Hugo Chávez, los opositores se encontraron sorprendidos por la asistencia.
El presidente del congreso, Nicolás Maduro advirtió que la oposición planeaba una "auto emboscada"". Se informó que más de mil funcionarios policiales y bomberiles resguardarían la seguridad de la marcha.
Varios partidos han sugerido la celebración de unas elecciones primarias de la oposición.