La Corte Penal Internacional (CPI) ordenó el arresto del presidente de Sudán, Omar Al Bachir, por crímenes de guerra y lesa humanidad en la región de Darfur, aunque la negativa de las autoridades sudanesas a entregarlo hace que su comparecencia ante este tribunal todavía sea incierta.
La orden de arresto, que tiene efecto inmediato, incluye siete cargos: cinco por crímenes de guerra -entre ellos exterminio, tortura y violación- y dos de lesa humanidad -ataques directos e intencionados contra la población civil y pillaje.
Esta decisión de la CPI contra el primer presidente en activo imputado por este tribunal significa que "las víctimas tienen esperanza", según declaró el fiscal jefe de la CPI, Luis Moreno Ocampo.
"No hay que olvidar que dos millones y medio de personas están muriendo lentamente en Darfur y que otras 5,000 fallecen mensualmente".