La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), entidad militar de defensa colectiva, fue creada en 1949 para hacer frente a la amenaza de la Unión Soviética basándose en el principio de solidaridad mutua.
A sus 12 fundadores -Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Dinamarca, Francia, Islandia, Italia, Luxemburgo, Holanda, Noruega, Portugal y el Reino Unido- se unieron posteriormente otros siete: Grecia, Turquía, Alemania, España, Polonia, Hungría y la República Checa.
En el 2004 la Alianza recibirá a otros siete nuevos miembros: Estonia, Letonia, Lituania, Eslovaquia, Eslovenia, Rumania y Bulgaria. La defensa mutua se establece en el artículo 5 del tratado fundador de la Alianza, firmado en 1949 en Washington, que estipula que un ataque a un país de la organización se considera como un ataque a todos.
Este artículo fue invocado por primera vez a finales de 2001, tras los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, en apoyo de este país, aunque Washington no solicitó la ayuda de los aliados para su intervención armada en Afganistán, para la que convocó una coalición internacional.
La solicitud de ayuda que hizo Estados Unidos a sus aliados hace dos semanas para proteger a Turquía -único país de la Alianza que linda con Irak- en caso de conflicto en Irak no implica un compromiso de la OTAN en el ataque.
La OTAN sólo ha intervenido como organización militar después de la desaparición del Pacto de Varsovia, en 1994, cuando derrumbó aviones serbios en Bosnia-Herzegovina, y a principios de 1999 bombardeó Yugoslavia antes de intervenir en Kosovo.
Actualmente está presente en Bosnia-Herzegovina, donde mantiene una misión de pacificación desde los acuerdos de paz de Dayton de 1995, y desde septiembre de 2001 en Macedonia, donde prevé pasar el mando a la Unión Europea (UE) en marzo.
Después de no haber sido requerida por Estados Unidos para su intervención en Afganistán, la OTAN vive un momento de reestructuración para adaptarse a nuevas amenazas mundiales como el terrorismo.
Al mismo, tiempo, la futura ampliación al este de la organización hace que EU amplíe el número de aliados en Europa, pero hará más difícil la toma de decisiones por consenso en la Alianza.