Otros dos obispos de la Iglesia católica en Irlanda anunciaron ayer sus renuncias como consecuencia de una investigación que destapó décadas de encubrimiento de abusos sexuales contra niños en la arquidiócesis de Dublín.
Los obispos de Dublín, Eamonn Walsh y Ray Field, pidieron disculpas a las víctimas de los abusos al anunciar sus dimisiones durante las misas de Navidad de la arquidiócesis, en las que los sacerdotes leyeron un comunicado de ambos.
Este mes, otros dos obispos habían renunciado luego de que se los consideró culpables de negligencia al conocerse la investigación.
La pesquisa, autorizada por el Gobierno, descubrió que los líderes de la Iglesia en Dublín, que comprende a un cuarto de los 4 millones de católicos de Irlanda, protegieron de la justicia durante décadas a más de 170 sacerdotes pederastas y comenzaron a dar información a la Policía recién en 1995.
El obispo Donal Murray fue el primero que dimitió desde que se publicó el informe, que señaló que los responsables de la Iglesia de Irlanda habían encubierto durante 30 años abusos sexuales generalizados a niños por parte de algunos sacerdotes.