El candidato demócrata a la presidencia de EU, John Kerry, acusó ayer al presidente George W. Bush de dejar que otros le hagan "el trabajo sucio" en una campaña de acusaciones no corroboradas sobre su pasado militar.
"El grupo de exmilitares no dice la verdad. De hecho, ni siquiera existía hasta que logré la candidatura presidencial", afirmó Kerry.
El portavoz de la campaña de Bush, Scott Stanzel, rechazó las acusaciones del candidato demócrata.
En Washington, la consejera para la seguridad nacional, Condoleezza Rice, reaccionó con prudencia diciendo que "nadie" lo toma (el comunicado de Sadr) al pie de la letra.
Pidió paciencia a los estadounidenses y les exhortó a ser menos críticos de cada suceso"" en Irak.
Dos personas resultaron heridas al ser alcanzadas por obuses de mortero lanzados ayer contra la "zona verde" en Bagdad, un sector de alta seguridad donde se encuentran la embajada estadounidense y la sede del gobierno iraquí, según una portavoz militar.
EU manifestó su preocupación tras las amenazas de un grupo iraquí desconocido de ejecutar al periodista estadounidense, Micah Garen, secuestrado el sábado.