El líder opositor Lino Oviedo regresó ayer a Asunción tras cinco años de exilio y fue detenido y transportado a una prisión militar por las autoridades de Paraguay, donde tiene pendiente una condena por una tentativa de golpe de Estado en 1996.
En medio de rigurosas medidas de seguridad de fuerzas conjuntas de la Policía y el Ejército, el político y general en retiro fue transportado en un helicóptero de la Fuerza Aérea desde el aeropuerto internacional de Asunción a la cárcel de Viñas Cué.
En ese lugar debe cumplir 10 años de prisión según el Gobierno, acusado de la intentona golpista en 1996, que él niega, contra el entonces presidente Juan Carlos Wasmosy.
"Vengo a mi patria a demostrar mi inocencia", afirmó antes de ser capturado.
Preguntado por qué volvía dijo confiar en la justicia y en el Gobierno de su actual rival político, Nicanor Duarte.
Oviedo se negó a firmar el acta de reclusión de la penitenciaría militar donde fue ingresado, confirmaron sus abogados.
Los abogados del ex militar insistieron hasta último momento a la justicia civil para que se hiciera cargo del caso, al argumentar que su cliente fue dado de baja tras ser relevado del cargo en abril de 1996 por Wasmosy.
También es acusado de la muerte en un atentado del vicepresidente Luis Argaña el 23 de marzo de 1999 y de la muerte, tres días más tarde, de manifestantes antioviedistas en la plaza del Congreso. Además, el Gobierno lo acusa de otra intentona en mayo de 2000 cuando ya estaba exiliado.
Oviedo, pasó sus primeras horas en el pabellón donde se encuentra su celda y no compartió el almuerzo con los otros 15 internos, a la espera de que esposa, Raguel Marín, le haga llegar la comida.