Varios cientos de personas, entre ellos pacifistas y miembros de la comunidad musulmana, participaron ayer en el primer acto en homenaje a las víctimas de los atentados de Londres, realizado a pocos metros de Tavistock Square, donde una bomba destrozó un autobús.
Durante el acto, distintos oradores, entre ellos dos parlamentarios británicos, criticaron la política del gobierno de Tony Blair, pidieron la retirada de las tropas de Gran Bretaña de Irak e insistieron en la necesidad de que los londinenses de todas las confesiones religiosas se mantengan unidos.
En tanto, la red terrorista Al Qaeda se atribuyó ayer la autoría de los mortíferos atentados de Londres, que ya fueron reivindicados por un primer grupo que dijo pertenecer a la red de Osama bin Laden.
Esta segunda reivindicación está firmada por las "Brigadas Abu Hafs al Masri - División de Europa", que el año pasado se atribuyó los atentados de Madrid.
"Un grupo de muyahidín (combatientes) de una división de las Brigadas Abu Hafs al Masri golpeó una y otra vez en la capital infiel, la capital de los ingleses, causando muertos y heridos", señala el comunicado fechado el 9 de julio.
Este grupo ya se atribuyó los atentados del 11 de marzo de 2004 en la capital española, que dejaron 191 muertos y un millar de heridos, y el doble atentado de Estambul de noviembre de 2003, que segó 25 vidas.
Las "Brigadas Abu Hafs al Masri" amenazan en su comunicado con una intensificación de los ataques en "los próximos días".
Las tres bombas colocadas en el metro londinense estallaron de manera "casi simultánea", reveló ayer la Policía británica.
"Las tres bombas en el metro londinense explotaron con pocos segundos de intervalo cerca de las 08H50 locales, casi simultáneamente", declaró Brian Paddick, número tres de Scotland Yard. Las tres bombas explotaron en un intervalo de 50 segundos, precisó.
Según parece, la primera explosión tuvo lugar en un metro de la Circle Line entre Aldgate y Liverpool Street, en la City. Luego, fue el turno de otro metro de la Circle Line en Edgware, más al oeste de la capital británica.
En tercer lugar, una bomba estalló en un tren de la Piccadilly Line entre Kings Cross y Russell Square, en el centro de la ciudad.
La cuarta explosión, que decapitó a un autobús de dos pisos en Tavistock Square, cerca de Russell Square, tuvo lugar a las 09H47, precisaron los investigadores.
Las bombas que explotaron en los tres metros fueron activadas con detonadores y no de forma manual y el explosivo utilizado no sería artesanal, explicó Paddick.
"Se trata de un explosivo de gran potencia, lo que sugiere que no se trata de un artefacto artesanal. Si se trata de un explosivo militar, un explosivo comercial o un plástico, no lo podemos confirmar por el momento", dijo.
La Policía no sabe cuántos cadáveres quedaron atrapados en el metro atacado con una bomba cerca de la estación londinense Russell Square, admitió Paddick.
Paddick explicó que las condiciones para recuperar esos cadáveres "son muy difíciles", pues trabajan en un túnel muy estrecho a 30 metros de profundidad.
"El calor y el polvo hacen muy difíciles las condiciones de trabajo de los investigadores. Hace muchísimo calor. Será un gran desafío, en condiciones cada vez más difíciles", insistió.
Además señaló que aún no hay detenidos en relación con los ataques, y se negó a confirmar versiones de prensa según las cuales Scotland Yard habría pedido a policías europeas datos sobre un marroquí Mohammed Al Guerbuzi, quien desapareció de su casa en el norte de Londres.
La Policía y los equipos médicos y forenses británicos comenzaron ayer la identificación de los fallecidos en los atentados, una labor que fuentes oficiales han precisado que se prevé "compleja" y puede durar semanas.
Hasta el momento la cifra oficial de víctimas es de 50 muertos, unos 700 heridos, y 25 desaparecidos, si bien se teme que el número de fallecidos pueda aumentar porque aún no se han recuperado todos los cadáveres y algunos heridos se encuentran en muy grave estado.
Las calles, estaciones de trenes y metro de Londres son filmadas permanentemente por una densa red de cámaras de vigilancia que podrían brindar indicios cruciales en la investigación.
Según algunos expertos, pueden pasar varias semanas hasta que se hayan identificado todos los cadáveres, muchos de los cuales han resultado enormemente mutilados o desfigurados.