El presidente de EE.UU., George W. Bush, y su colega ruso, Vladimir Putin, comenzaron en Sochi su último encuentro como presidentes, que se celebra con la promesa de encauzar la relación para sus sucesores pero sin esperanzas de un acuerdo sobre el escudo antimisiles.Los dos presidentes comenzaron el encuentro de manera cálida, sin corbatas y con un apretón de manos en la dacha presidencial Bocharov Ruchey.
La Casa Blanca ha descartado lo que se perfilaba como el posible gran anuncio de la reunión, un acuerdo sobre el escudo antimisiles que EE.UU. quiere desplegar en el Este de Europa y que se ha convertido en los últimos meses en uno de los puntos más espinosos de la relación bilateral.
"Vamos a tener que trabajar más después de Sochi", afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino.
Según Perino, el anuncio de un acuerdo "sería prematuro". "Nadie ha dicho que todo iba a estar terminado y que todo el mundo iba a estar satisfecho con los preparativos, porque ni siquiera hemos empezado con los aspectos técnicos del sistema".
Antes de que Bush comenzara esta semana su gira por Europa del Este, Estados Unidos había expresado su esperanza de incluir la defensa antimisiles dentro del "marco estratégico", al considerar que se habían logrado avances en las negociaciones.
Moscú considera "una amenaza" contra su territorio el escudo antimisiles, que en principio constará de 10 lanzaderas de misiles interceptores en Polonia -para lo que Washington aún negocia con Varsovia- y un radar en la República Checa, con quien sí se ha alcanzado un entendimiento.
Washington asegura a Moscú que el escudo no se dirige contra Rusia, sino contra posibles ataques procedentes de países enemigos en Oriente Medio.