"Estamos de suerte, estamos de suerte"", gritaron los soldados cuando encontraron enterrados en las selvas del suroeste de Colombia varios barriles con millones de dólares, que serían propiedad de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Los 147 militares decidieron repartirse el botín bajo un pacto de silencio que se pagaría con la muerte, contó a la radio W FM el comandante de la Brigada Móvil Número Seis, coronel Ramiro Gaitán. Luego unos soldados encuentran las canecas con dinero. Le informan al teniente Mojica (el jefe del grupo) quien asume un liderato del malentendido y decide que hay que entregarle la plata a todos.
A los soldados los forman en fila y les entregaron un paquete de 60,000 dólares cada uno y los oficiales y suboficiales reciben de 70,000 dólares"", agregó. "Todos terminan recibiendo el dinero"", afirmó Gaitán. Aunque no hay cifras oficiales, se menciona que el botín podría ir desde los ocho hasta 14 millones de dólares.
Alrededor de 45 ya han sido capturados o se han entregado y continúa la búsqueda de un centenar que están prófugos de la justicia. Ayer, en un barrio de Popayán, fue capturado por detectives el soldado Wilson de Jesús Artunduaga, que tenía en su poder nueve millones de pesos (unos 3,100 dólares).