Japón se estremeció ayer por el fatal desenlace de dos presuntos casos de suicidio colectivo, en los que fallecieron nueve jóvenes asfixiados dentro de automóviles en "pactos de muerte" contraídos al parecer por internet.
Los dos sucesos ocurrieron en dos lugares diferentes de las cercanías de Tokio: en uno murieron cuatro muchachos y tres chicas juntos en un automóvil, y en el otro eran dos mujeres de 21 y 27 años las que perecían dentro de otro vehículo.
La pauta en ambos casos fue la misma: los jóvenes encendieron varios braseros portátiles y se envenenaron al aspirar el mortal monóxido de carbono que desprendió la combustión del carbón quemado dentro de los vehículos cerrados.
En 2003, se quitaron la vida 83 estudiantes de bachillerato superior y 10 escolares de primaria, la mayor parte usuarios habituales de internet.