. Algunos de los órganos de la víctima más joven de la masacre en Arizona fueron donados a una niña en Boston, dijo el padre de la pequeña muerta.
John Green dijo que recibió una llamada sobre el trasplante, lo que les subió el ánimo a él y su esposa, y se sintieron una vez más orgullosos de su hija Christina Taylor Green, de 9 años.