China y sus vecinos del sureste asiático anunciaron ayer planes para coordinar la vigilancia de viajeros por temor a una mayor expansión del SARS, mientras intentan reparar el daño que la mortal enfermedad ha provocado al sector turístico de la región.
El anuncio se realizó en momentos en que China reportó dos nuevos casos del Sindrome Respiratorio Agudo Severo.
China y los 10 países que integran la Asociación de Naciones del Sureste Asiático dijeron que examinarán a todos los viajeros internacionales para ver si tienen fiebre u otros síntomas del SARS, y se notificarán entre sí sobre los sospechosos que porten el virus. Prometieron además hospitalizar a los visitantes sospechosos o que tengan el SARS en lugar de hacerlos regresar a sus países.
La promesa de nueva cooperación tuvo lugar durante una reunión de dos días de funcionarios de salud e inmigración, entre otros, un seguimiento de otro encuentro realizado en abril en el que los líderes regionales pidieron que se tomaran medidas importantes para controlar la neumonía atípica. Los funcionarios advirtieron que quien intente evadir los controles enfrentará penas judiciales.
"El plan de acción y las medidas que ya se han tomado serán muy importantes para detener la expansión del SARS"", dijo Li Changjiang, encargado del examen a los viajeros que realizará China.