Los líderes de Japón, China y Corea del Sur acordaron cooperar para que sus centrales nucleares sean más seguras, después del accidente en la central japonesa de Fukushima, el más grave en los últimos 25 años.
Ese compromiso fue el más sólido con el que se saldó la cumbre trilateral que se celebró hasta en Tokio.
Para evitar la repetición de un accidente atómico similar, el primer ministro nipón, Naoto Kan, su homólogo chino, Wen Jiabao, y el presidente surcoreano, Lee Myung-bak, se comprometieron a que sus expertos nucleares colaboren más estrechamente, compartan más información en lo referente a normas de seguridad y a preparación y respuesta en situaciones de emergencia.
Para estas situaciones, los tres países contemplarán la posibilidad de realizar notificaciones más rápidas o de lograr un mayor intercambio de datos que, por ejemplo, ayuden a pronosticar las trayectorias de las corrientes de aire que puedan contener el exceso de la radiación.
Los líderes de los tres países de Asia Oriental se mostraron de acuerdo en que la energía nuclear “continúa siendo una opción muy importante para muchos países”, a la vez que destacaron que la seguridad debe ser un requisito previo para su desarrollo.
El apoyo a la energía atómica no impidió que los tres países reconocieran la importancia de potenciar lo renovable, y lograr una mayor eficiencia energética y lograr reducir su dependencia de las centrales nucleares.