La Policía detuvo ayer en el centro de Pakistán a tres presuntos miembros de un grupo islámico prohibido, en relación con un ataque a una iglesia el día de Navidad en el que murieron tres niñas. Shahid Iqbal, un oficial de policía de la región donde se produjo el ataque, dijo que los sospechosos pertenecían a Jaish-e-Mohammad, un grupo que lucha contra el gobierno indio en la disputada región de Cachemira.
La explosión del miércoles por la noche en una iglesia de un remoto poblado, a 20 kilómetros de la pequeña ciudad industrial de Daska, fue el último en una ola de ataques contra cristianos, una reducida minoría en el país de mayoría musulmana.
"Hemos atrapado a tres hombres. Habían recibido entrenamiento armado (...) en un centro de Jaish en Pakistán", dijo Iqbal a Reuters por teléfono. "No puedo dar sus nombres pero están siendo interrogados". La Policía dijo que los tres procedían de la localidad donde se produjo el ataque.
La explosión, que la Policía en un primer momento achacó a una granada, mató a dos de las niñas de forma instantánea, decapitando a una de ellas. Otras 14 personas resultaron heridas. Unas 50 personas, la mayoría niños y mujeres, se encontraban asistiendo a misa en la iglesia cuando se produjo el ataque.