El presidente paquistaní, Pervez Musharraf, cedió a las presiones internacionales y anunció que abandona el plan de minar la frontera con Afganistán, que será vallada por tramos para contener la infiltración de talibanes.
"Las minas no serán plantadas en una fase inicial debido a la preocupación expresada por la comunidad internacional", admitió Musharraf en rueda de prensa en su residencia de Rawalpindi.
Un estudio difundido también por la Oficina de Presupuestos del Congreso de EE.UU. indica que este incremento de tropas puede costar 27, 000 millones de dólares para un desplazamiento de 12 meses.
"Creemos que es exacto", declaró Hadley, quien añadió que desde Estados Unidos presionaremos "duramente" a los iraquíes y su gobierno.
En la actualidad se encuentran en Irak alrededor de 130, 000 soldados estadounidenses.
Además, los servicios secretos de Estados Unidos temen un empeoramiento de la violencia en Irak, debido más a los conflictos sectarios y étnicos internos que a los ataques terroristas de Al-Qaeda, según el informe, cuya versión completa fue entregada el jueves al presidente Bush.
El informe clasificado admite también que las actividades de Al-Qaeda en Irak siguen suponiendo un problema para los esfuerzos de Estados Unidos por estabilizar el país.
Sin embargo, la amenaza que representa Al-Qaeda ha sido superada por la que surge de los enfrentamientos entre distintas facciones iraquíes.
Para los servicios secretos estadounidenses, la creciente polarización en Irak, unas fuerzas de seguridad inadecuadas y una tendencia a usar la violencia como herramienta para crear una situación inestable, crean una situación "desalentadora".
A su vez, el informe advierte de que se pueden producir "graves consecuencias" de "eventos que pueden provocar más violencia", entre los que cita matanzas, el asesinato de líderes religiosos o la deserción completa de los suníes del Ejecutivo iraquí.