T ras una campaña ensombrecida por la violencia, Pakistán acude hoy a las urnas para unas elecciones cruciales cuya transparencia ha sido cuestionada por la oposición, que amenaza con protestas si el régimen de Pervez Musharraf efectúa un fraude.
Una misión de observadores europeos, encabezada por el alemán Michael Gahler, vigilará el proceso con un centenar de expertos desplazados en distintos colegios electorales de todo el país, excepto aquellos de especial peligrosidad -un 14%- en los que el Ejército ha desplegado a sus efectivos.
Gahler admitió que hay lagunas en el proceso electoral, en particular en el traslado y consolidación de las actas con el escrutinio, que pueden despertar la suspicacia de la oposición.
"El momento realmente sensible va a ser el recuento, porque algunos pasos que se consideran pertinentes están algo dudosos", declaró el jefe del equipo europeo, la principal misión de observadores extranjeros en estos comicios.
"La transparencia en todos los niveles del recuento es esencial. Si se quieren prevenir dudas, se tiene que publicar" el acta de cada circunscripción, "pero hasta ahora no se ha asegurado que vaya a ser así", expuso el jefe del equipo europeo Michael Gahler.
Otra irregularidad ya detectada por expertos en procesos electorales tiene que ver con la actualización del censo desde los comicios anteriores, celebrados en 2002.