LA POBLACIÓN palestina en la Franja de Gaza está virtualmente atrapada en medio de una guerra civil "de facto" en este pequeño territorio de 330 kilómetros cuadrados pues sus fronteras están selladas.
La única salida al exterior a la que tienen acceso el millón y medio de habitantes de Gaza es el paso fronterizo de Rafah, por donde pueden viajar a Egipto y, desde allí, a otros países.
El paso de Rafah, bajo supervisión de fuerzas de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y de 70 funcionarios de la Unión Europea (UE), ha estado cerrado al recrudecerse los combates en los que la milicia islamista de HAMAS parece haberse impuesto a los organismos de seguridad leales al presidente Mahmud Abbas, y a Al Fatah.
Un portavoz de los representantes europeos, José Vericat, declaró que el paso de Rafah se abrió por última vez el pasado viernes, antes de la escalada de las hostilidades de los últimos dos días, y permanece cerrado desde entonces.
El otro paso fronterizo es el de Erez, al norte de la Franja de Gaza, controlado por el Ejército israelí, y al cual tienen acceso sólo palestinos con permisos especiales, como los que Israel suele conceder a enfermos que reciben tratamiento médico en sus hospitales, a obreros y a empresarios palestinos.
Otros tres pasos fronterizos entre Gaza e Israel, entre estos el de Karni, sirven exclusivamente para el paso de mercancías.
Vericat indicó que desde la apertura del paso de Rafah, en noviembre del 2005, se han marchado de la franja de Gaza sin regresar unos 14, 000 palestinos.
Palestinos atrapados
Fuentes del Ministerio del Interior de la Autoridad Nacional Palestina, indican que cerca 50, 000 a 200, 000 personas emigraron.