Después de librar la última batalla contra una misteriosa enfermedad sanguínea, el líder palestino, Yasser Arafat falleció el pasado jueves, en un hospital militar de Percy, cerca de París, donde había sido internado el 29 de octubre.
El líder salió de su cuartel general hacia París para realizarse una serie de exámenes, sin imaginar que nunca regresaría.
Con el pasar de los días, la vida de Arafat se apagaba poco a poco mientras el mundo y su pueblo rezaban por su mejoría.
¿Qué fue lo que mató a Yassser Arafat? Esto es un misterio que podría mantener vivo durante muchos años el rumor sobre teorías de conspiración.
Muchos especulan que Arafat, tenía todo tipo de enfermedades, desde cáncer de estómago, leucemia e incluso SIDA, algo que resulta ridículo para funcionarios palestinos.
Un funcionario del grupo HAMAS, quien fue envenenado por agentes israelíes pero logró sobrevivir, acusó a Israel de envenenar a Arafat, una teoría que su médico particular no descarta a pesar de que la Autoridad Palestina no lo ha tomado en cuenta.
Lo cierto es que sin importar la causa de su muerte, el líder palestino, sin lograr su sueño de fundar un Estado independiente, fue enterrado el viernes en su maltrecho cuartel general en Ramala, en medio de un caos caracterizado por disparos al aire y la tristeza de sus agitados seguidores.
Hombres de los servicios palestinos de seguridad, efectuando disparos al aire, trataban de sacar el ataúd de Arafat del helicóptero que lo trasladó desde El Cairo.
Una multitud rodeó el féretro gritando el nombre de guerra de Arafat, "Abu Amar", y tratando de tocar el ataúd para dar el último adiós al hombre que veneraron como el padre del nacionalismo palestino.
Horas antes, el presidente de Egipto, Hosni Mubarak, acompañado por líderes palestinos y árabes, incluido el gobernante de facto de Arabia Saudita, el príncipe Abdullah, heredero de la Corona, y el presidente de Siria, Bashar al-Assad, marcharon al frente de los dolientes en El Cairo.
La viuda de Arafat, Suha, acompañada de la pequeña Zawha , observó la procesión desde un auto negro que marchaba al lado del féretro.
Este fue el fin de una era para israelíes y palestinos, que se enfrentan desde hace décadas en un conflicto en el cual Arafat era uno de los símbolos más reconocidos. Su muerte también revivió las esperanzas de poder alcanzar un acuerdo de paz.
Sin embargo, sus sucesores interinos podrían enfrentar una generación de jóvenes radicales cansados de la corrupción de la vieja guardia y que tienen una sensación de inutilidad en las negociaciones con Israel.
Palestinos dan último adiós a Arafat
Su muerte es un misterio que podría mantenerse durante muchos años.