De acuerdo con un informe elaborado por el Sistema de Información Estadística Sobre las Migraciones existe una fuerte migración entre los países centroamericanos.
Según el informe, los ciudadanos panameños han ingresado a territorio tico en busca de mejores oportunidades de trabajo y para la culminación de estudios.
También detalla que en el sector fronterizo no existe un clara delimitación de los hitos, lo que provoca que algunas personas tengan documentos de identidad de ambos países.
Sin embargo, el caso de los panameños que han entrado a Costa Rica es totalmente diferente al de los colombianos que se encuentran en la provincia de Darién, a quienes en ocasiones se les da el calificativo de desplazados, refugiados o ilegales.
En el sector fronterizo entre Panamá y Colombia hay un amplio movimiento de personas, que en ocasiones permanecen largos períodos en lado panameño y luego regresan a su país natal.
Otros se quedan en suelo panameño sin regularizar su estatus migratorio e incluso llegan a tener hijos y cónyuge panameño.
En este caso la situación es un tanto diferente, porque los colombianos entran a suelo panameño para escapar de situaciones de violencia.
La migración hace evidente el imperativo económico de la integración, los migrantes conectan empleados y empleadores de ambas partes de la frontera, creando un mercado laboral conjunto, generando medios de vida y ascenso social.
Se plantea una contradicción entre los derechos del inmigrante en el país receptor y la soberanía de los estados.
Esto podría resolverse con el aumento de la migración en la agenda de los procesos de integración y negociación externa, con predominio de este enfoque en el control interno y la seguridad nacional.
Es posible que la integración económica se constituya en una solución perdurable para las migraciones, pero hay que analizar la naturaleza de la integración económica que se plantea y su efecto en la movilidad laboral y en la migración entre los países de la región.
Es preciso incorporar la dimensión humana a la apreciación del fenómeno migratorio y a la aplicación de las distintas políticas, porque estos movimientos de población tienen efectos sociales, culturales y políticos.
Por otro lado es necesario que los gobiernos de la región se preparen para adecuar y ordenar los futuros flujos migratorios a las necesidades de desarrollo nacional y regional, así como establecer programas de desarrollo conjuntos para manejarlos.
El desempleo y la migración siempre están íntimamente ligados.
El 53% de la población migrante hacia Costa Rica es de origen nicaragüense.
Centroamericanos también viajan a Estados Unidos para mejorar su condición.
Unos 500 hondureños han muerto en la frontera con Estados Unidos.