Al panameño nadie le gana a la hora de ingeniarse para conseguir un real honradamente, y es allí donde surgen la creatividad y surgen las ideas que vemos en las calles de personas vendiendo lo que que usted ni se imagina.
Recorriendo la peatonal de la Central encontramos a muchos de estos ingeniosos que vendían y ofrecían hierbas curalotodo, juguetes, tarjetas, perfumes, chichas, vegetales y plantas, papel de regalo, comidas, llamadas por teléfonos celulares y lo que más sorprendió fue un salón de belleza instalado bajo una carpa. La encargada Juliana Méléndez no tiene trabajo fijo, pero sí cuenta con un título de operaria de belleza y da servicio a domicilio. La ganancia es poca, así que decidió reunirse con otras jóvenes con deseo de ganarse la vida honradamente y establecieron un sala de belleza en plena peatonal, muy cerca al cruce de la calle 17. Allí cuatro operarias brindan todos los servicios que pueda imaginarse, desde manicure, faciales, hasta "ponerse cabello falso" y lo mejor son los precios, como dice el nombre de este improvisado salón "La Bendición".
Como ella, muchos son los panameños que en esta época buscan una respuesta a la falta de empleo.
Observamos en la peatonal algunas personas, como auxiliares de enfermería desempleadas tomando presión arterial y practicando exámenes de glicemia por sólo 75 centésimos.
También una farmacéutica que ofrecía hierbas medicinales, decenas de mujeres dispuestas a forrar sus regalos, y desde luego no podían faltar los vendedores ambulantes de la popular carne en palito y los raspaos.
La cosa es conseguir algunos reales.
Según un estudio dela Organización Internacional del Trabajo (OIT) el número de mujeres que ingresan a la fuerza de trabajo mundial nunca ha sido tan elevado como en la actualidad, pero tienen que hacer frente a tasas de desempleo más elevadas y salarios más bajos, y representan 550 millones de trabajadores pobres.
La mitad de los trabajadores del mundo, es decir 1,400 millones de personas, está atrapada en la pobreza y no logra ganar lo suficiente para superar junto con sus familias el límite de $2.00 al día, estima la OIT.