Datos
- Explotación sexual
- Las niñas caen presas de las redes de explotación sexual porque las pandillas les pueden pagar hasta 500 dólares al mes. Más de lo que muchos policías ganan.
- Origen
- Los problemas de los estudiantes comienzan en casa. Solo un tercio vive con ambos progenitores. Muchos han emigrado buscando trabajo en Estados Unidos. Otros han muerto.
- Trabajan y estudian
- El hogar hondureño es un hogar roto. Muchos niños no tienen ni para comer y trabajan antes y después de la escuela para ayudar a sus familias.
- Reclutamiento
- Para escoger a sus víctimas buscan a niños y niñas que tienen algo que la pandilla necesita. Carisma, belleza, una casa vacía o el hijo de un policía que pueda dar información.
En muchas de las escuelas de la capital hondureña, “pasillo” no significa pasillo, sino la palabra que se utiliza para designar al grupo de pandilleros que les pide dinero a los maestros en su camino hacia las aulas. Aquí, el que no paga no enseña.
Ni siquiera puede decirse que las pandillas recluten en las escuelas porque no necesitan hacerlo.
En Honduras, las oportunidades son cada vez más escasas y cada vez son más los niños que optan por ingresar, de manera voluntaria, a la Mara Salvatrucha, al Barrio 18 o a las recién creadas Los Chirizos o El Combo.
De hecho, hay más niños dispuestos a incorporarse a las pandillas que lo que ellas puedan o quieran absorber.
Lo que está fuera de toda duda es que de la misma manera que controlan casi todos los barrios de Tegucigalpa, las pandillas controlan casi todas las escuelas públicas de esta ciudad.
Los pandilleros son alumnos y los alumnos son pandilleros. Las pandillas marcan su territorio con “placazos”, grafitis que solo los iniciados entienden, y siguen de cerca los movimientos de la policía que, a su vez, también trata de seguirles de cerca.
Controlan las zonas
Cuando el Gobierno decide enviar al ejército a controlar una zona o los alrededores de una escuela, los pandilleros que la controlan bajan de perfil, pero no por mucho tiempo porque sus competidores tratarán de hacerse con el control del lugar desatando una nueva ola de violencia.
“La escuela es un punto básico de organización de la pandilla, el punto por donde pasan todos los niños de la colonia”, dijo el teniente coronel Santos Nolasco, portavoz de las operaciones conjuntas de ejército y policía en Honduras.
Las pandillas utilizan a los menores de edad a sabiendas de que incluso si son detenidos, las penas serán mucho menores.
Más de un tercio de los aproximadamente 5,000 pandilleros fichados por la policía tenían menos de 15 años, según el único estudio realizado sobre su edad, que data de 2010.
Este año, la policía ha detenido ya a más de 400 menores por actividades relacionadas con las pandillas, especialmente extorsiones.
En un país donde el sistema educativo falla y las necesidades impiden que los estudiantes se dediquen a estudiar, muchos terminan repitiendo los años varias veces hasta que logren aprobar los exámenes estatales.
Pero la policía dice que algunos pandilleros repiten el curso intencionalmente solo para seguir controlando las operaciones ilegales que manejan y que constituyen su medio de vida.
Por eso, en una misma aula terminan estudiando niños de 11 con adolescentes de 17 años.
Aunque los actos violentos suceden casi siempre fuera de los recintos escolares, también se registran violaciones y secuestros en su interior.
Las extorsiones ocurren con total impunidad y las pandillas y su poder son omnipresentes.