Cientos de pandilleros están a punto de ser deportados de Estados Unidos, sobre todo a México, El Salvador, Honduras y Guatemala, pero estos grupos siguen creciendo y el problema afecta ahora no sólo a las ciudades sino también a zonas suburbanas de la América profunda.
Unas 30,000 pandillas con más de 800,000 miembros operan en todo el país, según cifras del Departamento de Justicia.
Desde marzo, cuando el gobierno federal implementó la operación denominada "Escudo Comunal" para enfrentar el problema, más de mil pandilleros fueron arrestados en todo el país.