Después de una visita de cuatro días a Bulgaria, el papa Juan Pablo II llegó ayer a Roma, en un vuelo de la compañía italiana Alitalia En el último día de su visita, el Pontífice dirigió ante unas 20,000 personas una misa solemne en la plaza central de Plóvdiv, durante la cual beatificó a tres sacerdotes católicos búlgaros, fusilados hace 50 años por las autoridades comunistas bajo la acusación de espionaje a favor de Francia y el Vaticano e intento de complot contra el régimen.
Por otra parte, el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro-Valls, dijo ayer que el Papa podría eliminar su visita a México y Guatemala de un viaje de 10 días por el continente americano previsto para finales de julio, que comenzará en Canadá, debido a la fragilidad de su salud.