El papa Juan Pablo II aceptó ayer la dimisión de monseñor Thomas J. O’Brien, el obispo estadounidense de Phoenix, en Arizona (oeste), anunció el Vaticano.
Monseñor Thomas O’Brien, de 67 años, que ya estaba implicado en un escándalo de sacerdotes pedófilos, fue acusado el martes de haber huido del lugar donde se produjo un accidente de tráfico en el que murió un hombre.
Responsable de una diócesis de 430,000 católicos, el prelado fue detenido el lunes gracias al testimonio de una persona que había memorizado parcialmente el número de matrícula de su automóvil después de que hubiera atropellado a un hombre de 43 años y luego se diera a la fuga.
Al parecer, el peatón fue atropellado por un segundo coche, cuyo conductor también huyó del lugar sin prestarle ayuda.