El Papa Juan Pablo II anunció ayer el nombramiento de 31 nuevos cardenales que se unirán a los 109 purpurados electores el próximo 21 de octubre en un Consistorio en el Vaticano. El Papa nombró cardenales a 19 obispos de iglesias locales, así como a uno de sus colaboradores cercanos, el ministro de Relaciones Exteriores, monseñor Jean-Louis Tauran, y a otros seis miembros de la curia romana, que resulta fuertemente representada en caso de un Cónclave, o elección del Papa.
Tres latinoamericanos recibirán el 21 de octubre el birrete cardenalicio: el mexicano Javier Lozano Barragán, nacido en Toluca en 1933, actualmente presidente de la Pastoral para la Salud, el brasileño Eusebio Oscar Scheid, arzobispo de San Sebastián de Rio de Janeiro, nacido en Bom Retiro en 1932, a cargo de una de las diócesis más importantes y numerosas del continente, y el guatemalteco Rodolfo Quezada Toruño, arzobispo de Guatemala, nacido en la capital centroamericana en 1932. También fueron distinguidos otros cuatro eclesiásticos, entre ellos el teólogo de la casa pontificia, el dominico suizo Georges Marie Cottier.
El nombre de uno de los nuevos cardenales aún no se conoce. Es posible que se trate del secretario personal del Papa, monseñor Stanislaw Dziwisz, polaco, colaborador indispensable del pontífice, de 83 años, quien padece la enfermedad de Parkinson.
El Papa también derogó el límite de 120 electores de menos de 80 años fijado por su antecesor Pablo VI. En total el jefe de la iglesia católica designó 26 nuevos cardenales electores, con derecho a votar en caso de elección del Papa, más el cardenal "en pectore", cuyo nombre no se conoce aún, pero que en caso de que sea su secretario, de 64 años, se sumaría al número de electores. Si el Papa falleciera hoy, 135 cardenales votarían en la Capilla Sixtina para elegir a su sucesor, un número sin precedentes en la historia de la Iglesia.