El papa Francisco criticó duramente el domingo la obsesión de ciertas personas con el cuerpo perfecto, diciendo que ese tipo de pensamiento lleva a la sociedad a esconder a los discapacitados para evitar ofender las sensibilidades de los "pocos privilegiados".
Francisco celebró en la Plaza de San Pedro una misa dedicada a las personas discapacitadas y a quienes cuidan de ellas.
"Se cree que los enfermos y discapacitados no pueden ser felices, toda vez que no pueden vivir el estilo de vida promovido por la cultura de placer y entretenimiento", dijo Francisco en su homilía. "En una era en la que la atención al cuerpo se ha vuelto una obsesión y un gran negocio, cualquier cosa imperfecta tiene que ser escondida, porque amenaza la felicidad y serenidad de los pocos privilegiados y pone en peligro el modelo dominante".