El papa Francisco criticó la hipocresía de los religiosos que viven de forma ostentosa y rompió una lanza a favor del celibato en la tercera jornada de su visita a Corea del Sur, iniciada con una multitudinaria misa en Seúl.
El pontífice censuró la hipocresía de los hombres y mujeres consagrados que profesan el voto de pobreza y, sin embargo, viven como ricos en su encuentro con 4,000 miembros de las comunidades religiosas surcoreanas en el complejo de Kkottongnae. Esta actitud daña el alma de los fieles y perjudica a la Iglesia, según Francisco.