El papa Francisco cumplió ayer, jueves, 79 años, aún enormemente popular entre la mayoría de los cristianos, pero cada vez más criticado por sus oponentes conservadores dentro de la Iglesia.
Esos críticos, molestos por lo que consideran la agenda radical del pontífice, apuntan ahora al recién concluido sínodo sobre la familia, en el que el divisivo tema de la comunión para los que se vuelven a casar por la vía civil tomó el centro de los debates. Los críticos han expresado además su alarma por el llamado de Francisco a descentralizar la Iglesia y hacer menos arduo el proceso de anulación matrimonial del Vaticano. Les molesta su activismo ambiental, se preguntan qué espera a la ortodoxia católica en este Año Santo de la Misericordia.
El Remnant, un pequeño periódico tradicionalista estadounidense, publicó la semana pasada una carta abierta en la que piden a Francisco cambiar de curso o renunciar, argumentando que su papado está causando graves daños a la Iglesia”.
Dato
- El pontífice, que nunca rehúye de la pelea, parece imperturbable y muy posiblemente envalentonado por las críticas. Y no hay indicios de que las mismas representen una amenaza a su amplia popularidad, toda vez que las preocupaciones se han visto confinadas en la esfera pública.