EL PAPA Benedicto XVI condenó ayer el "boom de lo religioso", que transforma la religión en "producto de consumo" ante los jóvenes que asistieron a la misa de clausura de las Jornadas Mundiales de la Juventud de Colonia.
El Papa fustigó en la homilía de la misa a aquellos que se fabrican una "religión a medida", es decir, que escogen "aquello que les place y (que) algunos saben también sacarle provecho" porque en el momento de crisis, dijo, este tipo de religión "nos abandona a nuestra suerte".
Pero este mercado de lo religioso, recordó Benedicto XVI, que fue interrumpido en varias ocasiones por los aplausos, convive con un "extraño olvido de Dios" en algunas partes del mundo, y que coexiste con un sentimiento de frustración e insatisfacción. Aunque no mencionó ninguna región o país en concreto, sin duda el Papa alemán pensaba en particular en el Viejo Continente que padece una descristianización creciente. Animó a los jóvenes, la inmensa mayoría de los peregrinos presentes en estas Jornadas que han venido de 193 países, a asistir a misa los domingos y les invitó a descubrir la liturgia de la Iglesia.
Un millón de peregrinos acudieron a la misa de clausura de las JMJ oficiada por el Papa Benedicto XVI en el campo de Marienfeld, informó la Policía local.
Aproximadamente 800, 000 peregrinos pernoctaron en sacos de dormir durante el fin de semana.
La Jornada Mundial de la Juventud en Alemania será recordada como el día en que no uno, sino dos papas embelesaron a cientos de miles de peregrinos de 200 países.
La muerte de Juan Pablo II decepcionó a cientos de miles de jóvenes que no habían conocido otro papa y esperaban verlo en esta jornada.
Papa denuncia explosión del mercado religioso
La próxima reunión con los jóvenes del mundo se realizará en Australia en el 2008.