El Papa Juan Pablo II, tras su triunfal llegada a Canadá, se dedicó ayer a descansar y a reponerse de la diferencia horaria en una apartada isla donde se mantuvo alejado de las multitudes.
El pontífice, de 82 años, pasaba su primer día completo en la Isla Strawberry, unos 100 kilómetros al norte de Toronto, que es utilizada usualmente como un lugar de retiro para una pequeña orden de sacerdotes católicos.
En esta ocasión la isla sobre el Lago Simcoe, llamado así por una fruta silvestre de la región, está albergando al que probablemente es su visitante más ilustre hasta ahora.
El Papa cumple su viaje número 97 al extranjero, que luego lo llevará a Guatemala y México, y los organizadores del Vaticano han programado mucho tiempo de descanso.
Juan Pablo II pasará 48 horas en la isla antes de regresar en la tarde de hoy a Toronto para inaugurar formalmente el Día Mundial de la Juventud, al que asistirán cientos de miles de jóvenes católicos.
En tanto, el Pontífice aprovechó el buen tiempo ayer para pasear durante dos horas en un barquito en aguas cercanas a la isla de la Fresa, en el lago Simcoe, a 90 kilómetros al norte de Toronto. Testigos informaron que vieron cómo el papa sonreía, dando la impresión de estar satisfecho por el paseo.