EL VATICANO informó ayer que no sabía que el arzobispo polaco Stanislaw Wielgus, que dimitió de su cargo días después de ocupar el cargo, colaboró con la policía secreta comunista en los años 70.
El escándalo afectó a la Iglesia los primeros días del año 2007, destacan medios de prensa británicos.
Wielgus, arzobispo de Varsovia, renunció después de admitir que había colaborado con la inteligencia del régimen comunista polaco, una conducta que el vocero del Vaticano, Federico Lombardi, reconoció que ha "puesto en un grave compromiso su autoridad".
El prelado fue elegido por el Papa Benedicto XVI para suceder al cardenal Jozaf Glemp, una destacada figura de la lucha contra el comunismo.
Benedicto XVI había incluso defendido a Wielgus ante la oleada creciente de acusaciones previas al informe definitivo, publicado la semana pasada, que acreditaba la colaboración del religioso con la policía secreta.
El Vaticano publicó en diciembre pasado un comunicado en el que dijo que había tenido en cuenta el pasado del antiguo obispo de Block al elegirlo para el prestigioso puesto de arzobispo de la capital polaca.
Sin embargo, el cardenal Giovanni Battista Re, que encabeza la Congregación para los Obispos, el poderoso organismo que decide sobre las futuras carreras de los eclesiásticos, destacó que el Vaticano desconocía la verdad sobre Wielgus.
Entretanto, el periódico italiano "La Republicca" publicó ayer sin citar fuentes, que el Papa sólo recibió un fax con 80 páginas sobre las actividades de espionaje de Wielgus el sábado por la tarde.
El Papa todavía no se ha referido al asunto personalmente.
El corresponsal de la BBC en Polonia, Adam Easton, dice que el escándalo que desató el nombramiento y renuncia del arzobispo es una gran vergüenza para la Iglesia polaca.
Por su parte, el Vaticano sugirió que la información pudo haber sido infiltrada por comunistas, en venganza por el rol que jugó la Iglesia Católica en su caída del poder.
Wielgus debería haber asumido públicamente su cargo en una misa especial preparada para el pasado domingo, en la que estuvo presente el presidente de Polonia, Lech Kaczynski, quien aplaudió su decisión de renunciar.
El viernes, el arzobispo Wielgus había sido consagrado en una ceremonia realizada a puerta cerrada.
Sin embargo, admitió su colaboración y un comunicado en el que reconocía que no había sido completamente sincero al respecto fue leído el sábado en los templos polacos.
La Iglesia polaca ha realizado varias investigaciones durante los últimos años para identificar a los colaboradores.
El arzobispo de Cracovia, Stanislaw Dziwisz, quien encabeza una investigación en su arquidiócesis, dijo que la era comunista había sido "un tiempo de persecución contra la iglesia, a menudo sangriento y brutal".
La designación de Wielgus ha sido descrita como la principal crisis de la Iglesia polaca en tiempos recientes.
La decisión de nombrar a Wielgus dividió a la opinión pública de un país fervientemente católico.
Una encuesta reveló que dos tercios de las personas consultadas dijeron que Wielgus debería renunciar.
La admisión del arzobispo sobre su pasado se dio después de que una comisión de la Iglesia reconociera que él había colaborado con la policía secreta comunista.
Papa desconocía pasado de arzobispo
La Santa Sede sugirió que la información pudo ser infiltrada por comunistas como venganza.