Benedicto XVI dispuso que la plegaria por los judíos que los católicos rezan el Viernes Santo en latín, siguiendo el ritual anterior al Concilio Vaticano II, sea cambiada y ha eliminado la frase en la que se pedía por la conversión del pueblo judío, que tantas críticas originó.
El nuevo texto, que será utilizado a partir del próximo Viernes Santo en todas las celebraciones en las que se use el "Missale Romanum" (el preconciliar), fue publicado en el diario vaticano "LOsservatore Romano", por orden de la Secretaría de Estado.
El papa dijo que la misa en latín según el rito tridentino nunca fue jurídicamente suspendida y siempre estuvo permitida y que en estos años muchas personas y movimientos, como el del cismático arzobispo Lefebvre, permanecían ligados a la misma, de ahí la necesidad de un reglamento más claro para llegar a "una reconciliación en el seno de la Iglesia".