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Papa expresa su pesar por la muerte de dos jóvenes en Luanda

El deceso de los chicos ocurrió cuando la muchedumbre trataba de entrar al estadio "Dos Coqueiros" para reunirse con Benedicto XVI.


Benedicto XVI expresó su pesar por la muerte de dos jóvenes, ayer, en una avalancha cuando pretendían asistir en el estadio "Dos Coqueiros" de Luanda al encuentro de los muchachos angoleños con el Pontífice.

El Papa así lo manifestó ante decenas de miles de personas que asisten en la explana de Cimangola, Luanda, a una misa con los obispos de los países del África austral, pocas horas después de que ya, por boca de su portavoz, manifestara "dolor y desconcierto" por lo ocurrido.

"Quiero comenzar esta eucaristía con un sufragio particular por los dos jóvenes que perdieron la vida para entrar en el estadio Dos Coqueiros.

 

Los pongo en manos de Jesús para que los acoja en su reino. Expreso mi solidaridad a sus familiares y amigos y mi más vivo pesar por el hecho que habían venido a verme", afirmó el Papa.

El obispo de Roma expresó asimismo su solidaridad a los heridos, unos cuarenta, a los que deseó un rápido restablecimiento.

Tras esas palabras, el Papa expresó su alegría por estar en esta "bella y sufrida" tierra, "donde viven tantos hijos de la Iglesia, a los que abrazo a todos".

 

Misa ante un millón.
Ante un millón de angoleños, la mayor multitud registrada en el peregrinaje de siete días del pontífice a África, y lamentó las "nubes del mal"' en África que han causado guerras, tribalismo y rivalidades étnicas que reducen a las personas pobres a la esclavitud.

La multitud concurrió en medio del calor intenso para la misa al aire libre en las afueras de la capital angoleña, Luanda, el acto importante más reciente del pontífice antes de concluir su gira por África hoy.

"Cuán cierto es que la guerra puede destruir todo lo que tiene valor!", dijo Benedicto XVI, secándose el sudor de la frente con un pañuelo.

 

La maldad en África ha "reducido a los pobres a la esclavitud y privado a generaciones futuras de los recursos necesarios para crear una sociedad más justa y sólida", afirmó durante una misa bajo un altar improvisado en una tienda de campaña rosa en un enorme lote vacante cerca de una fábrica de cemento.

Los angoleños han sido esclavizados, subyugados y sometidos a una guerra casi sin fin desde que los colonizadores portugueses trajeron los primeros misioneros católicos en 1491.


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345715
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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