El papa Francisco dijo que el diablo trata de crear una guerra civil interna, una suerte de guerra civil y espiritual. “Es una guerra que no se hace con las armas, que conocemos, se hace con la lengua”.
El papa pronunció una homilía durante la misa para el Cuerpo de Gendarmería Vaticana, en la gruta de Lourdes en los Jardines Vaticanos, con ocasión de la fiesta de los gendarmes, San Miguel Arcángel.
“Pidamos a San Miguel -dijo el papa Bergoglio- que nos ayude en esta guerra: nunca debemos hablar mal uno del otro, nunca abrir los oídos a los chismorreos”.
Para el papa, el chismorreo, de hecho, debe convertirse en una “lengua prohibida” en el Vaticano, porque “genera el mal”.
“Os pido”, aseguró el papa ante 100 militares bajo las órdenes de Domenico Giani, que “no solo defendáis las puertas, las ventanas del Vaticano”, “os pido que defendáis la puerta del corazón de quien trabaja en Vaticano, donde la tentación entra exactamente como en tantos otros sitios”, con un talante negativo.