Es comprensible que el equipo de seguridad del papa Francisco se vea un poco nervioso.
Un papa fue baleado en la plaza de San Pedro mientras viajaba en un vehículo abierto y otro fue atacado por una mujer con problemas mentales en la basílica de San Pedro. Así que en los primeros días de pontificado de Francisco, mientras el papa deleita a los feligreses al sumergirse entre la multitud, es natural que el jefe de policía del Vaticano, Domenico Giani, luzca tenso.
Basta con contemplar algunos de los actos de acercamiento papal de Francisco, que trajeron un cambio refrescante con respecto al estilo reservado de su predecesor Benedicto XVI; pero presentan un enorme dolor de cabeza para el destacamento de seguridad de una de las personas de más alto perfil del planeta.
El día después de su elección, Francisco evitó la limusina blindada del Vaticano y viajó a través de las caóticas calles de Roma en un auto común a recoger sus cosas en un hotel.
En su primera misa dominical como pontífice, Francisco causó revuelo al mezclarse con los transeúntes en una puerta del Vaticano, donde estrechó manos e incluso dejó que lo tomaran por el hombro; todo mientras las personas se empujaban para acercarse.
Luego, el día de la entronización, Francisco se paró por casi 30 minutos en un vehículo abierto que bordeó la inmensa plaza, mientras besaba los bebés que le acercaban y en un momento saltó del carro para bendecir a un hombre con discapacidad en la multitud.