El Papa condenó ayer el uso de niños soldados en Uganda y el desplazamiento forzoso de civiles en Sudán, y exhortó a la comunidad internacional a hacer más para resolver los conflictos del continente.
Por más de 18 años, el norte de Uganda es afligida por un conflicto que ha llegado a niveles inhumanos para varios millones de personas, entre ellos niños. Muchos de ellos disminuidos por el temor y sin percibir un futuro, se sintieron obligados a convertirse en soldados"", destacó El Papa.
Con respecto a Darfur, el Pontífice señaló que "el empeoramiento del conflicto ha traído más pobreza, mayor desesperación y muerte"".