El Papa pidió ayer un "compromiso más fuerte por la paz" a través de la oración y el ayuno frente a las "crecientes amenazas de guerra". Juan Pablo II dirigió el rezo del Angelus frente a los fieles congregados en la Plaza de San Pedro y antes de esa oración recordó su invitación a que el cinco de marzo se guarde un día de ayuno por la paz en el mundo, acompañado de la oración.
"Rogaremos por la paz en el mundo, en particular por Bagdad y Tierra Santa", dijo el Pontífice. El día cinco es el "Miércoles de ceniza" que abre el camino hacia la Cuaresma y la Pascua, un itinerario que el Pontífice quiere que sea una clara defensa de la paz, "un regalo de Dios que invocar con humilde e insistente confianza".
El papa Juan Pablo II, quien enviará a un representante personal para que converse con el presidente estadounidense, George W. Bush, a fin de evitar una acción militar contra el pueblo iraquí, también dijo ayer que una guerra traería pesar y graves consecuencias para todos.