El Papa Benedicto XVI instó el domingo a los inmigrantes a respetar los valores sociales de sus nuevos países y dijo se necesitan leyes para proteger su dignidad.
El sumo pontífice reiteró asimismo que la inmigración debería ser considerada como un recurso y no solo un problema.
"Reconozcamos en especial las dificultades de las familias que emigran tal como son: la incomodidad, la humillación", expresó Benedicto XVI, dirigiéndose a peregrinos y turistas de diferentes naciones que lo escuchaban en la Plaza de San Pedro.
Sin nombrar a ningún país ni nacionalidad, lamentó las condiciones "nefastas" que con frecuencia soportan los refugiados, exiliados y desamparados.
"Solo el respeto por la dignidad humana de todos los inmigrantes, por una parte, y el reconocimiento de los mismos inmigrantes de los valores de las sociedades que los acogen, pueden hacer posible una integración apropiada de las familias en los sistemas sociales, económicos y políticos" donde están viviendo, consideró el Papa.
Además, el sumo pontífice recordó que la realidad de la inmigración no debería ser considerada solo como un problema, sino también y por sobre todo como una gran fuente del camino a la humanidad.