El Papa abogó ayer porque los sacerdotes mantengan una formación continua durante toda su vida, para poder estar a la altura de las preguntas trascendentales que pueda recibir de los hombres y a las que, en su opinión, sólo puede dar respuesta el Evangelio.
Juan Pablo II recibió ayer en el Vaticano a un grupo de seminaristas de la isla de Sicilia, a quienes dijo que "se debe rechazar como absolutamente falsa y peligrosa la idea de que la formación presbiterial se concluye con el final de la estancia en el Seminario".
Animó así a los aspirantes a sacerdotes a no caer en "el hartazgo que puede afectar al joven cura apenas salido del Seminario frente a nuevos momentos de estudio".