Fuerzas de seguridad brasileñas se acusaron mutuamente por permitir que una muchedumbre frenética de católicos se abalanzara sobre el Fiat que movilizaba al papa Francisco del aeropuerto al centro de Río, donde lo esperaba un carro similar a un papamóvil, que el pontífice abordó después para saludar a los fieles.
El caos del lunes arrojó varios interrogantes acerca del plan de seguridad para proteger al santo padre, y sobre quién es responsable de ejecutarlo.
Nadie asumió la responsabilidad por las escenas que alertaron a muchos, incluyendo a altos jerarcas de la iglesia, y que se iniciaron cuando el conductor del Fiat que llevaba al papa del aeropuerto al centro de la ciudad se equivocó de carril al seguir al primer coche de la caravana oficial.
Aún se desconoce quién manejaba ese primer vehículo, o para qué institución trabajaba el conductor.
Policías federales que controlan la seguridad del papa en las zonas urbanas de Río dijeron que la culpa del impasse era de la Policía Federal de Caminos. Pero los policías de carreteras dicen que ellos solo siguieron especificaciones establecidas por los federales.