El papa Francisco rechazó la violencia política en Venezuela y llamó a que se solucione la grave crisis en la nación sudamericana.
En su último día de visita en Colombia y desde la casa santuario del santo de los derechos humanos, San Pedro Claver, Francisco se solidarizó con los venezolanos, incluso, con los que han tenido que abandonar su país y desplazarse a Colombia u otros territorios.
"Desde esta ciudad, sede de los derechos humanos, hago un llamamiento para que se rechace todo tipo de violencia en la vida política y se encuentre una solución a la grave crisis que se está viviendo y afecta a todos, especialmente a los más pobres y desfavorecidos de la sociedad", indicó el papa al visitar la casa santuario de San Pedro Claver.
Desde que arribó a Colombia el miércoles, el pontífice no había hecho referencia a la crisis venezolana, aunque mantuvo un encuentro al inicio de sus actividades con miembros de la conferencia episcopal de ese país, que se mantiene polarizado y enfrentó violentas protestas recientes antigubernamentales que dejaron más de un centenar de muertos. Intentos de mediación de la Santa Sede no han dado frutos.
Monseñor Mario Moronta, obispo de la ciudad venezolana de San Cristóbal, dijo que las declaraciones del papa Francisco resonarán con todos los venezolanos y darán "un enorme apoyo" a los que trabajan en la iglesia para aliviar la crisis social que afecta al país.
Accidente
El papa Francisco restó importancia al incidente en el que se golpeó el rostro durante un recorrido en el papamóvil por Cartagena de Indias, e incluso bromeó sobre lo sucedido.
"Me di una piñada (puño o golpe), estoy bien", dijo el sumo pontífice al salir de la casa de Lorenza, una humilde mujer a la que visitó en el barrio San Francisco.