El papa Benedicto XVI volvió ayer a condenar el Holocausto, al que consideró "un crimen contra Dios y la humanidad" y afirmó que "la minimización de este terrible crimen es intolerable y totalmente inaceptable".
El Pontífice reiteró el compromiso "irrevocable" de la Iglesia contra el antisemitismo ante una delegación judía estadounidense, a la que recibió en el Vaticano.