Las fuerzas de seguridad paquistaníes mataron ayer a Amjad Farooqi, el hombre fuerte de Al Qaeda en Pakistán, supuestamente implicado en el intento de asesinato del presidente Pervez Musharraf y acusado por el secuestro y ejecución del periodista estadounidense Daniel Pearl, informó un ministro.
Farooqi, por cuya captura las autoridades ofrecían una recompensa de 330,000 dólares, murió en un tiroteo con las Fuerzas de Seguridad en Nawabshah. Farooqi era un cercano socio del libio Abu Faraj Farj, jefe operacional de Al Qaeda en la región.
"En Guatemala hay 750 maras (pandillas juveniles), por eso estamos trabajando un plan de reintegración social para que los jóvenes puedan tener oportunidad de desintoxicación y donde puedan tener fuentes de empleo y educación", agregó Gómez.
Los delegados policiales pidieron el apoyo de las instituciones no gubernamentales y del gobierno central para ejecutar las acciones propuestas.
Las pandillas juveniles o "maras" se han convertido en un peligro para la seguridad pública en países de Centroamérica, donde las autoridades abogan por combinar las medidas de represión con planes de rehabilitación, a fin de controlar a estos grupos violentos.
Se estima que en la región existen cerca de 100,000 jóvenes pandilleros, de los cuales más de 85,000 están asociados a las "maras" que operan en Guatemala, El Salvador y Honduras desde hace más de 10 años, con un mismo patrón de comportamiento y organización, señalaron representantes de Policía de estos países.