La estación biológica más antigua del mundo, donde más de 400 científicos acuden todos los años para hacer estudios desde 1923, el santuario de vida silvestre tropical en Panamá, donde la fauna es extremadamente diversa, hoy es amenazada por cazadores furtivos, quienes estratégicamente han creado diversas rutas para lograr el único objetivo de cazar, haciéndole saño a la fauna del lugar, caracterizada por su diversidad.
Situado a unos 38 km al sureste de la capital, Barro Colorado es la cima de una colina que se convirtió en isla en 1914, cuando Estados Unidos creó artificialmente el lago Gatún para abastecer de agua dulce el lado atlántico del Canal.
El Monumento Natural Barro Colorado comprende la Isla Barro Colorado y cinco penínsulas aledañas: Gigante, Peña Blanca, Bohío, Buena Vista y Frijoles.
En la trascendental isla se han realizado unas 3,000 investigaciones, teorías y estudios pioneros. Estas investigaciones abarcan la flora, la dinámica de los bosques tropicales, las aves, la forma en que sobreviven las semillas y plántulas de los depredadores, el comportamiento de los animales y la regeneración de la floresta.
Guardabosque .
El exuberante hábitat de Isla Barro Colorado, formado por miles de especies de insectos, más de 120 especies de mamíferos, 1,200 especies de planta , es protegido por el Cuerpo de Guardabosques del Monumento Natural.
Según el Ingeniero Ricardo Racines, líder de los guardabosques, la función de estos protectores de la biodiversidad es defender, proteger, ser los guardianes del suelo, flora y fauna de la acción furtiva de cazadores despiadados, que llegan de lugares adyacentes y en ocasiones hasta caminan tres horas para lograr su cometido, cazar algún animal, principalmente venados, zaínos o conejos pintados, para luego vender su carne al mejor postor, muchas ocasiones los animales cazados están en peligro de extinción.
Rutas de cacería.
Los depredadores furtivos de la diversa fauna de esta región han creado una serie de rutas para llegar a sus víctimas, solo en la península de Gigante se identificaron, en los últimos años, nueve de ellas, pero gracias a la labor efectiva de los guardabosques fueron localizadas y eliminadas, según manifestó el ingeniero Racines.
Algunas de las técnicas que utilizan para descartar presencia furtiva en la Isla es la observación minuciosa de cortes de plantas, huellas u otra señal que consideran no regular en el área, afirmó Racines. Además de estas técnicas, los guardabosques reciben ayuda por parte de unos aliados muy particulares; se trata de ciertos animales que muestran diversas reacciones ante la presencia de los cazadores. Este es el caso del mono cariblanco, el mono aullador y la Cocaleca.
Por otro lado, el patrullaje del terreno lo realizan en grupo de tres personas, dos guardabosques y un miembro de la Policía Nacional de Gamboa, quien tramita todo lo pertinente al aspecto legal después de ser capturado algún cazador.
Sin embargo, la acción de estos cazadores, que buscan lucrar sin importar las consecuencias, es constante. Actualmente, mantienen dos nuevas rutas que pronto serán descartadas, pues le seguimos la pista a sus creadores, aseguró el ingeniero.
Para evitar este tipo de conductas que amenazan la biodiversidad, los guardabosques realizan actividades en escuelas y pueblos, con el objetivo de concientizar a la población sobre las consecuencias de la cacería de estos animales y así evitar la acción furtiva.