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Paramilitares se disuelven

El líder Carlos Castaño, es un hombre imprevisible que puede por igual mostrarse como el más político de los actores del conflicto colombiano o confesar sin ningún inconveniente el haber ordenado asesinatos.


Después de una prolongada crisis interna por la vinculación de algunos frentes con secuestros y el narcotráfico, los paramilitares ven cómo se esfuma la estructura nacional que les permitió un crecimiento vertiginoso en los últimos años.
"Nos encontramos con una serie de grupos atomizados y altamente penetrados por el narcotráfico que en muchos casos pasaron de la confederación a la anarquía o perdieron su identidad y sus principios"", dijeron ayer en un comunicado los comandantes Carlos Castaño y Salvatore Mancuso. "Esas son causas que hacen insostenible la permanencia de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) como organización nacional"", agregaron en un comunicado.
Castaño y Mancuso regresaron a las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (ACCU), que fundaron. El analista de temas militares Alfredo Rangel, que brinda asesoría privada, estimó que esta división es un reconocimiento a una realidad que ya que existía"", porque estos grupos regionales contaban con gran grado de autonomía"".
A su juicio, "las ACCU al diferenciarse de los otros bloques están buscando un reconocimiento como grupo político"". Este status, que se le ha otorgado a las guerrillas cuando se han desarrollado diálogos, ha sido negado a las autodefensas por sus violaciones a los derechos humanos.
Rangel dijo a la AP que no cree que la fractura incida en una baja de la intensidad de la guerra contrainsurgente de las autodefensas o en una disminución de su presencia territorial, por la misma independencia de estos grupos en su accionar.
Los grupos paramilitares comenzaron en la década de los ochenta, pero en 1997 nacieron las AUC como una "organización nacional antisubversiva"" y que se comprometía a no involucrarse en actividades del narcotráfico.
222Las AUC son señaladas como autoras de masacres de campesinos e indígenas.
La dirección de las AUC fue asumida por Castaño, quien adquirió cada vez más protagonismo en la medida que aumentó la violencia guerrillera y se hundieron los diálogos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Para financiar su guerra contrainsurgente, las AUC recurrieron al narcotráfico, lo que según Castaño causó el deterioro del grupo de extrema derecha.
La decisión de los paramilitares colombianos de no continuar unidos por ahora en un movimiento nacional hace temer un recrudecimiento de la violencia en Colombia, ante una posible desbandada de escuadrones derechistas que, sin ningún control, siembren el terror en distintas regiones del país.
Tras agrupar durante cinco años a los paramilitares, las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), con unos 10,000 hombres, llegó a su fin la noche del jueves, una semana después de que su jefe político, Carlos Castaño, renunciara al cargo debido, según él, a las acciones criminales de algunas facciones, como el narcotráfico y el secuestro.
El plagio del empresario venezolano, Richard Boulton, liberado el lunes tras dos años secuestrado, fue aparentemente el detonante de una crisis al interior de la organización, pues no fue sino hasta la semana pasada que Castaño reveló que el industrial estaba en poder de un bloque paramilitar que actuó de forma "inconsulta".
Las AUC, creadas como organización por Castaño y Mancuso, son señaladas por organismos de derechos humanos como los mayores responsables de las atrocidades en el conflicto colombiano, pues, en su proceso de crecimiento, multiplicaron las masacres de campesinos e indígenas a los que acusaron de colaborar con las guerrillas de las FARC y del ELN.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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