Las fuerzas rebeldes que intentan derrocar al presidente Jean-Bertrand Aristide se fortalecieron con antiguos miembros de grupos paramilitares, mientras trabajadores de ayuda humanitaria se dirigieron ayer al norte del país para llevar suministros.
La caravana de vehículos humanitarios dejó la capital de Haití para dirigirse a St. Marc, al norte del país donde los rebeldes incendiaron la estación policial y el centro médico. El Comité Internacional de la Cruz Roja lidera el equipo humanitario, según funcionarios.
Bloqueos de rutas de los rebeldes han impedido el envío de alimentos y combustibles desde que comenzó el levantamiento el 5 de febrero en Gonaives, a 112 kilómetros al noroeste de Puerto Príncipe. Al parecer, líderes paramilitares exiliados y policías se han unido a las fuerzas rebeldes.
Amnistía Internacional (AI) denunció ayer que antiguos líderes paramilitares, condenados por cometer abusos contra los derechos humanos, están azuzando algunos incidentes cometidos en los últimos días en Haití.
AI indicó que, el día 14, Louis Jodel Chamblain, un conocido antiguo líder paramilitar, anunció que se había unido al movimiento armado que busca la caída del presidente Aristide. AI recordó que Chamblain fue condenado en ausencia, junto a otros seis militares y paramilitares, por su implicación en la ejecución extrajudicial en 1993 del activista Antoine Izméry, pero que se exilió para evitar la cárcel.