En cifras
- 47,000 menores han sido capturados por las autoridades a lo largo de la frontera sur.
- 550 menores de edad están albergados en la Base Naval de Ventura en Oxnard.
Dos padres guatemaltecos están viviendo la pesadilla que siempre quisieron evitar, desconocer dónde están dos de sus hijos, perdidos entre los centenares de menores indocumentados que fueron retenidos este mes por la Patrulla Fronteriza cuando trataban de ingresar a Estados Unidos.
Me decía Mami, sácame de aquí, te lo suplico. Ese fue el ruego que Elba Marroquín escuchó de su hijo Ángel, de 10 años, el pasado 8 de junio, día en que un agente de Inmigración se comunicó con ellos para decirles que los dos menores estaban bajo custodia de las autoridades federales.
Desde entonces, Marroquín ha tratado de saber en qué albergue se encuentra Ángel y su hermana Dulce, de 7 años, pero los esfuerzos hasta ahora han sido en vano.
He llamado al teléfono que me dio Inmigración, al consulado, a los albergues, ya tengo todos los números y nada, no encuentro ni una pista, explicó.
La historia de esta familia inmigrante comenzó hace casi seis años cuando Ángel Rosales decidió buscar un mejor futuro para sus hijos y llegó a trabajar a Rialto (California, EE.UU.). Unos meses después se le unió su esposa, Elba. Los niños se quedaron en la localidad guatemalteca de Chimaltenango bajo el cuidado de la abuela materna.
Aunque Marroquín se opuso por muchos años a traer a sus pequeños de forma indocumentada, la extrema violencia que tenía amenazados a los niños y las promesas de que los menores estarían seguros si ingresaban solos por la frontera la hizo aceptar.
Le aseguraron que los niños solo estarían, a lo mucho, tres días bajo custodia de Inmigración.
Lo que se comentaba era que los detienen, les toman su información, los mandan a un albergue, la trabajadora social te llama, te piden tus datos, pagas el boleto de avión y tus hijos van a estar contigo, aseguró Marroquín.
Con lo que no contaban es que existiera un incremento del flujo de menores que desbordase las previsiones de la Patrulla Fronteriza y la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) y que estas agencias no tuvieran la capacidad para atender tantos casos al mismo tiempo.
Se siente uno perdido, tengo miedo de no volverlos a encontrar. No tenemos un número de caso, nadie sabe dónde están ni cómo están, explicó el angustiado padre.
Según el cónsul general de Guatemala en Los Ángeles, Pablo César García Sáenz, a la fecha no se ha podido establecer el número de los niños guatemaltecos que están bajo custodia de Inmigración.
Mientras los números de este fenómeno migratorio aumentan, los Rosales no descartan que sus hijos hayan sido enviados a California.