En una señal de desafío a Estados Unidos el parlamento iraquí apoyó ayer por unanimidad el nombramiento del presidente Sadam Hussein para otro término de siete años en el cargo sin oposición.
La cámara de 250 escaños aprobó dar curso a la decisión de la semana pasada del Consejo del Comando Revolucionario de proponer a Sadam, presidente desde 1979, para otro término en el cargo en un referendo planeado para mediados de octubre.
La decisión tiene lugar en un momento de grandes tensiones entre Bagdad y Estados Unidos, en que Washington persigue un "cambio de régimen" en Irak, país que cuenta con las reservas más grandes de petróleo en el mundo después de Arabia Saudita.
Irak ha sido el foco también de sanciones de las Naciones Unidas desde que invadió a Kuwait hace más de una década. "El liderazgo histórico de Hussein seguirá siendo una espina en los ojos de nuestros enemigos y esta marcha continuará hasta que se consolide con la victoria, el fin de las sanciones y el rechazo de la agresión", dijo el parlamento.
El presidente estadounidense, George W. Bush, dijo el mes pasado que haría uso de todos los medios a su disposición para derrocar a Sadam. Bush ha descrito a Irak como parte de "un eje del mal" con Irán y Corea del Norte.